sábado, 18 de diciembre de 2010

Conclusión Plenario del Area de Educacion del MERCOSUR

Las Organizaciones de la Sociedad Civil del Mercosur expresamos nuestra convicción y voluntad de diálogo acerca de la construcción  conjunta de las políticas públicas, sobre la base de la justicia social y la participación de las organizaciones populares. Manifestamos que esta construcción ha requerido y requiere la reparación del Sujeto de Derechos y su integración como sujeto colectivo de los  Proyectos Populares en nuestros países de la Patria Grande de Nuestra América, y por ello insistimos en remarcar la oportunidad histórica que representan los gobiernos nacionales de nuestra Región, sus uniones de intereses, necesidades y propuestas para lograrlo (MERCOSUR, UNASUR, Comunidad Sudamericana de Naciones).
Nuestra perspectiva de trabajo se fundamenta en la Educación Popular, como posición pedagógica y política, dentro y fuera del sistema educativo. Este posicionamiento se conforma en propuestas que no se desarrollan en paralelo al Sistema Educativo, sino que abogan por el fortalecimiento de la educación pública desde espacios complementarios a ella, favorecedores de la identidad, de los vínculos sociales, del protagonismo popular y de la organización en movimientos sociales. Consideramos que estas propuestas consolidan formatos y procedimientos que incluyen los diversos saberes y contextos.
Desde este espacio de construcción, reclamamos la inclusión de nuestras perspectivas como organizaciones populares, de nuestras lenguas e identidad en las agendas de las políticas educativas y la asignación presupuestaria que las mismas conllevan. Esta perspectiva implica la inversión de los Estados, plasmada en mejores condiciones de financiación de los recursos materiales, humanos y simbólicos que se destinen a las políticas públicas educativas y garantiza nuestra concepción político pedagógica.
La educación en nuestra Región debe ser universal en su acceso, ingreso, permanencia y terminalidad, en todos sus niveles con una perspectiva laica, gratuita, popular y comunitaria, concurriendo con acciones, planes y recursos del Estado que no sólo den cuenta de los y las  estudiantes de la Educación Formal sino de todos los habitantes de cada Nación y país, con especial énfasis en aquellos con sus necesidades humanas conculcadas e invisibilizadas.
Enfatizamos el derecho a la diversidad lingüística, generacional, de género, de orientación sexual, religiosa, étnica y los derechos específicos de las personas con diversidad funcional, en todos los niveles del sistema educativo.
Por último, necesitamos enmarcar este proyecto educativo en una solida relación entre la educación y la cultura del trabajo, desde el histórico sentido de unidad de la clase trabajadora de la Región. Consideramos el trabajo desde una perspectiva de crecimiento de la región y bienestar para los pueblos, con mayor producción y distribución justa de la riqueza. En este sentido, proponemos desnaturalizar las normas y expectativas que tenemos en este área y los modelos de legitimación técnica y tecnológica, para construir un modelo de educación para el trabajo que tenga relación con nuestra identidad, nuestra cultura, nuestros contextos, fortaleciendo el papel protagónico de la formación profesional y la educación técnico-profesional en la construcción de nuestra Región.
Por todo ello, proponemos:
  • La Creación de un Instituto Regional de Políticas Educativas y Culturales que implique la participación de las organizaciones del campo popular en el diseño de las políticas educativas y culturales, como espacio de legitimación, reconocimiento y promoción de prácticas y experiencias de educación popular (Jardines Comunitarios, Escuelas Campesinas, Círculos de Cultura, Bachilleratos Populares, etc) y la revisión de normativas existentes referidas a estos espacios, así como el estudio de las regulaciones que se necesitarían, el desarrollo de Programas para el intercambio (de materiales curriculares, de circulación de experiencias concretas, viables, realizadas, de la educación formal y de organizaciones sociales), desde una perspectiva de educación y cultura popular.
  • La Programación de Experiencias especificas de reinserción educativa y de Formatos de alfabetización y escolarización flexibles, adecuados y sistematicos, que atiendan a la realidad de jóvenes y adultos/as, con saberes socialmente significativos y en articulación con las necesidades de formación del sujeto para la vida, para el trabajo y acreditación necesaria en el mundo laboral.
  • La Certificación de tramos educativos al interior de la terminalidad de niveles educativos dando cuenta de cada paso desarrollado por cada persona en su/s recorrido/s educativo/s y la Acreditación de saberes, a través de mecanismos específicos, en diálogo con las culturas del Trabajo, la Producción, la Innovación, los procesos Creativos y Científicos, comprensivos de las competencias laborales exigidas por el Mundo del Trabajo y no sólo de éstas. Estos mecanismos de acreditación deberían habilitar la “idoneidad” como categoría igualitaria de acceso a los diferentes Niveles y Modalidades educativas. También, en el acceso a los estudios Superiores, al trabajo en sus Instituciones y a los posgrados y capacitaciones de mayor complejidad y valor socioeducativo.
  • La Facilitación de opciones de formación ajustadas a los intereses personales, laborales, profesionales y políticos, con espacios de concreción real en el campo del trabajo, identificando los perfiles profesionales y de oficios requeridos y la construcción de procesos productivos autogestionarios. Se trata de espacios formativos que acompañen el desarrollo de proyectos de vida, para que los/as educandos/as acompañen los procesos de industrialización, tecnologizacion y producción de medios de comunicación. En este sentido, es imprescindible articular las ofertas formativas con las entidades ejecutivas de Gobierno de las áreas de Trabajo, con los sindicatos y las organizaciones sociales. También, con modelos productivos que respondan a los nuevos paradigmas que se construyen con énfasis en la economía social y solidaria, y recuperen las prácticas de la economía comunitaria de los pueblos originarios. Es central acompañar esta propuesta con procesos de formación técnica y específica para educadores y educadoras.

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